Inflación baja: tarea lenta y con pinzas
La receta para controlar el alza de precios está inventada, y es la que está aplicando el Banco de la República. Esta es la radiografía de lo que sucedió tras la pandemia.
Por Juan Felipe Sierra
La inflación es el crecimiento generalizado y continuo de los precios de los bienes y servicios de una economía. El Dane selecciona los productos básicos que cualquier familia consume en un periodo como alimentos, calzado, transporte, entre otros, y analiza la variación de precios. Cuando hay encarecimiento se habla de inflación.
Tener una inflación baja es clave para cualquier banco central del mundo. Hoy no es tarea fácil por la inyección de grandes flujos de dinero que recibieron las economías tras la pandemia. Si bien se logró crecimiento y recuperación, bajar la inflación es la tarea pendiente de las autoridades monetarias. La receta para controlarla está más que probada, consiste en subir las tasas de interés. Sin embargo, el resultado no es automático: esta decisión implica altos costos para los gobiernos y la sociedad en general, además toma su tiempo.
Algunos bancos centrales subieron las tasas de interés más rápido que otros; en el caso de Colombia, se optó por mayor crecimiento y se retardó la decisión restrictiva. “Ha sido y sigue siendo uno de los pocos triunfos de la política monetaria en Colombia; lo que pasa es que tiene sus efectos”, indica César Tamayo, decano de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de la Universidad EAFIT.

Divisiones del gasto a las que el Dane le hace seguimiento.
Fuente: Dane
Precisamente, la foto a septiembre de 2023 en Colombia muestra una inflación anual del 10,9 %, y lo que preocupa al Banco de la República es su expectativa, que no permitirá bajar las tasas rápidamente.
“Sigue alta, muy por encima del rango meta. Se estima que la inflación dentro de un año estará entre 7 y 6 %, por lo que el banco no entrará a relajar su política monetaria. Ojalá lo pueda hacer a comienzos del año entrante”, agrega Tamayo.
El mismo Banco de la República, en su informe más reciente, reconoce que la reducción de la inflación ha sido más lenta
de lo proyectado, principalmente, por aumentos de precios en las canastas de servicios y regulados, así como de alimentos perecederos. Además, sus proyecciones para 2024 incorporan un fenómeno de El Niño, que aunque con efectos moderados, incidirá en precios de los alimentos y la energía.


LO QUE HAY QUE PREGUNTARSE
¿Cómo afectará en el futuro el cambio climático los precios de los alimentos?
