La ciencia y la innovación no nacieron en Silicon Valley ni con la inteligencia artificial: están incrustadas en la historia de la civilización. Innovar es, probablemente, una de las acciones más antiguas de la humanidad. Comenzó cuando encendimos el fuego, desarrollamos un alfabeto, inventamos las palabras, preservamos semillas, dibujamos signos para comunicarnos y creamos normas para vivir en sociedad.