Innovar no es un camino solitario. Incubadoras, aceleradoras, spin-offs y otras herramientas forman el ecosistema que acompaña en cada etapa del proceso.

Por Salomé Arroyave B.

En 2026, el StartupBlink Ecosystem Index reconoció a Medellín como el ecosistema de startups con mayor crecimiento de la región, tras ascender 17 posiciones en el ranking global y ubicarse en el quinto lugar de Sudamérica. La ciudad se ha convertido en un hub de innovación que entendió que el desarrollo no depende únicamente de las buenas ideas, sino de un ecosistema capaz de conectarlas con conocimiento, financiación, acompañamiento y oportunidades para ejecutarlas como soluciones reales.

Para lograr esto el distrito les apostó a diversas herramientas de innovación que responden a necesidades específicas del proceso de consolidación de empresa: algunas fabrican ideas o ayudan a transformarlas en modelos de negocio, otras aceleran el crecimiento de startups o bien existen empresas que nacen de investigaciones universitarias.

Melissa Londoño, jefe de Transferencia Tecnológica de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico de EAFIT, explica que “innovar no consiste en tener todas las respuestas sino en saber dónde encontrarlas”.

Estas son las herramientas que crean, impulsan y acompañan la innovación en Medellín. Melissa y Gregorio Londoño, jefe de la Incubadora de ideas de negocio, explican:

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Gregorio señala que no existe una única herramienta de innovación ni una ruta que funcione para todos. Mientras los emprendedores en etapas tempranas suelen encontrar en las incubadoras, aceleradoras o venture builders el acompañamiento para convertir una idea en un negocio, las empresas y universidades recurren a mecanismos como los spin-offs, las OTRI o los sandboxes regulatorios para desarrollar nuevas soluciones, llevar el conocimiento al mercado o validar tecnologías antes de su implementación.

“Las ideas, por sí solas, no generan el impacto esperado. Lo que hace la diferencia es un ecosistema que las acompañe hasta convertirse en soluciones, empresas o tecnologías que llegan a la sociedad”, afirma Melissa y añade que, para que esto funcione, la principal infraestructura de un sistema de innovación no son los edificios sino las conexiones entre actores —empresas, emprendedores, academia y estado— que se construyen de forma natural.

Tener acceso a estas herramientas significa no tener que construir solo. Innovar no consiste en tener todas las respuestas sino en saber dónde encontrarlas”.

Melissa Londoño
Jefe de Transferencia Tecnológica de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico de EAFIT